Los fines justifican los medios en el mundo de la ciencia. Galileo hizo tanto uso de mentiras, distorsión de datos y propaganda como de las observaciones hechas con el nuevo telescopio que había inventado.

Galileo prevalece por su estilo y sus astutas técnicas de persuasión. Así, si los científicos ganan discusiones usando las mismas herramientas que todos los demás, la verdad científica no es más sólida que la del astrólogo, el lector de la palma de la mano o el místico.

La ciencia, y en particular la ciencia institucionalizada, no es más que un fenómeno histórico; el dogma científico puede incluso ser peligroso; la sociedad debería romper el hechizo de una ciencia totalitaria.